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Tips del día

Vence el resfriado

Si ya comenzaste a toser y estornudar, puedes acortar la duración de los síntomas o atenuarlos.

  • Lávate las manos

Una de las medidas más eficaces para evitar el resfriado es la limpieza frecuente de las manos. Para que queden completamente limpias y libres de virus, te las debes lavar con jabón por lo menos durante 15 segundos.

Cuando las personas resfriadas tosen y estornudan, en las superficies cercanas a ellas caen gotitas que contienen el virus. Al tocar esas superficies recoges los virus, y si te tocas la cara sin lavarte las manos, los gérmenes entrarán a tu organismo. “Así es como suelen contraerse los resfriados: tocándose la nariz o frotándose los ojos”,

  • Usa desinfectante

Si no tienes acceso a agua y jabón, el desinfectante de manos puede ayudarte a eliminar los virus. “El uso de estos desinfectantes previene el resfriado casi tan eficazmente como lavándose las manos”, “Reducen entre 30 y 50 por ciento el riesgo de resfriarse. Y estudios recientes indican que, aunque las manos estén visiblemente sucias, los desinfectantes son igual de eficaces”.

No uses desinfectante sólo antes de comer; hazlo también cuando hayas tocado la fotocopiadora en el trabajo o un pasamanos en el autobús. “Los virus se propagan velozmente en las oficinas, los hogares y el transporte público”

  • Pon en acción tu sentido del gusto

Cuando te arda la garganta y te escurra la nariz, bebe algo caliente y sabroso, como una infusión frutal concentrada o una mezcla tibia de miel y jugo de limón. “Estas bebidas alivian mucho la irritación de garganta y la tos”, “Estimulan la producción de saliva y reducen el escurrimiento nasal”.

No todas las bebidas calientes logran este efecto. “El té y el café no ayudan mucho porque no son tan sabrosos”, “Cuanto más acentuado sea el sabor de la bebida, tanto mayor el efecto”.

  • Calienta tu nariz

Cuando hace frío, te pones ropa gruesa y una gorra antes de salir a la calle, pero tu nariz queda desprotegida. La exposición a temperaturas frías reduce tu resistencia a los virus que se alojan en la mucosa de los conductos nasales. Esto aumenta el riesgo de contraer una infección. “Existe una relación directa entre los resfriados y la gripe y la temperatura ambiental. Cuanto más frío hace, más nos enfermamos”. Cubrir tu nariz y boca con una bufanda es la solución más sencilla. “La bufanda permite un intercambio térmico”.

  • Mantén tibios tus pies

“El enfriamiento de cualquier parte del cuerpo puede provocar esto, pero los pies parecen ser particularmente sensibles”, “Debilitan nuestras defensas y dejan que el virus desencadene los síntomas”.

  • Evita tomar antibióticos

Muchas personas creen que los antibióticos ayudan a combatir el resfriado. Se equivocan: no sólo son ineficaces contra los virus que causan esta enfermedad, sino que pueden ocasionar otros problemas. “Cuando tomamos antibióticos innecesariamente, hay un riesgo cada vez mayor de que las bacterias que intentamos combatir se vuelvan resistentes a ellos”.  

  • Recurre a los analgésicos comunes

El remedio más eficaz para aliviar un resfriado podría estar en tu botiquín: los analgésicos que se venden sin receta, como la aspirina y el ibuprofeno. “La mayoría de la gente no piensa en ellos, pero alivian la irritación de garganta, la cefalea, la sinusitis, los dolores musculares, los escalofríos y la fiebre”.

  • Reposa en la cama

Muchos estudios han demostrado una relación entre el déficit de sueño y una mayor incidencia de resfriados. El cansancio hace que resulte más difícil trabajar con eficiencia. Eso le ocurre a tu sistema inmunitario cuando se ve obligado a combatir los virus sin tener un descanso suficiente.

“La mejor defensa contra los resfriados es el propio sistema inmunitario del cuerpo. Tener un estilo de vida saludable, lo que incluye dormir el número de horas necesario, es una buena forma de mantener fuertes las defensas”.

  • Toma vitamina D

Algunos estudios preliminares indican que los complementos de vitamina D pueden ayudar a prevenir los resfriados durante los meses de frío. Nuestro cuerpo produce vitamina D cuando la piel se expone a la luz solar, pero durante el invierno eso ocurre con menos frecuencia. Pregunta a tu médico si debes tomar complementos de vitamina D, en especial si no consumes alimentos que la contienen, como los pescados grasos, el huevo y los cereales enriquecidos.