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Tips del día

Termina con el exceso de ladridos

Que los perros ladren es algo completamente normal. El ladrido forma parte de su sistema de comunicación, lo usan para advertir, para proteger el territorio o a su manada, o simplemente para manifestar su emoción.

Pero hay situaciones en las que tu mascota va más allá de esa forma de expresarse y abusa de los ladridos, y son prácticamente permanentes.

Este es el primer paso para entender por qué tu mascota actúa de esa manera:

Si tu perro es uno de esos, probablemente esté queriendo decirte que está aburrido y que necesita algo que lo estimule. Aunque no lo creas, el problema con los ladridos no es culpa de tu mascota, sino que es tuya.

Sin duda alguna hay un desequilibrio en cuanto a la satisfacción de las necesidades de tu perro, y el ladrido es la única forma que él tiene para demostrarlo.

Un perro que ladra demasiado necesita tres cosas: Ejercicio, disciplina y afecto. Y ese debe ser el orden en cuanto a prioridades.

Las dos primeras, harán que tu mascota obtenga la estimulación física y psicológica que necesita. Y luego, con el afecto, puedes reforzar las conductas que son positivas en su comportamiento, por ejemplo, cuando está calmado y sin emitir ladridos.

Si tu hijo canino está ladrando sin parar y tu procedes a alzarlo en brazos, estás tomando la conducta más errónea. Al tomarlo en brazos, le estás diciendo que lo que hace está bien y que te gusta que lo haga, y eso no es así. Lo mismo sucede cuando llegamos a nuestros hogares y ellos nos reciben saltando y ladrando, festejamos su conducta entonces ellos lo ven como positivo, y, por tanto, lo siguen haciendo.

La fórmula perfecta para terminar con los ladridos excesivos tiene que ver con que, por ejemplo, en lugar de saludar a tu perro al llegar con mucha alegría y festejo, también lo hagas antes de irte. De esa forma evitarás que tu mascota se quede aburrida y frustrada por tu partida, y que no acumule toda la excitación para el momento en que vuelvas.

Aunque no lo creas, la solución es mucho más sencilla de lo que todos piensan. Lo principal es que tu perro haga ejercicio, mucho ejercicio, y que tú aprendas a no recompensar con afecto aquellas conductas en donde predomina la excitación y los ladridos.

Así que comienza haciendo un cambio en tu conducta, para así poder lograr un cambio en la de tu perro. Y, sobre todo, este cambio no es solo porque los ladridos excesivos nos molesten, sino que es por el bien de su salud mental y física.

¡La felicidad de tu perro es tu felicidad!