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Miguel Bosé le cantó al amor, a la paz y a la libertad

Justo a las 9:30 p.m., se apagaron las luces y con un efusivo aplauso, Miguel Bosé hizo presencia después de presentar las credenciales de su vasto equipo de músicos, quienes estaban vestidos totalmente con el imponente negro de la noche. Y de inmediato cantaron sin parar, canción tras canción era saboreada por todos los presentes.

“Buenas noches Santo Domingo; hoy estamos celebrando 40 años, todo lo que vaya a pasar aquí es suyo, llévenselo a su casa, ustedes lo han creado, gracias, muchas gracias, vamos a celebrar”, dijo un Miguel Bosé muy comunicativo y emocionado.

También fue muy agradecido al decir “Bienvenidos a este concierto donde vamos a celebrar los 40 años de mi música. Con su lealtad, espero regalarles 40 años más. Les hago responsables de lo que me ha pasado musicalmente”.

Su canto hecho denuncia

“No sé si lo saben, yo ante todo soy un hombre de paz, trabajo para la paz todos los días, una manera de ejercer la paz es la solidaridad que con pasión y generosidad se ejerce en momentos críticos. Esta canción va para la gente que sufre el flagelo, esos que están exiliados. Yo no quiero muros, no quiero conflictos, yo quiero diversidad, yo quiero justicia social; quiero que lo celebremos y vociferemos juntos”, dijo Bosé antes de cantar “Nada particular”.

Previamente, narró que este tema le hace ser un abanderado de la libertad, y que lo escribió para denunciar su desacuerdo con la Guerra de Yugoslavia (1991-2001) y afirmó que ahora la canta con más rabia porque pensó que no habría más guerras, ni más refugiados fuera de su casa natal.

Un equipo muy acoplado

En cada canción, Bosé mostró que mantiene una comunicación visual y gran empatía con sus músicos con quienes no solo cantaba, sino que actuaba y dramatizaba la interpretación que desde República Dominicana gritaba con fuerza la importancia de vivir en amor, con paz y justicia social.
Estas canciones fueron puestas en escena en una pasarela minimalista en forma de escalinata, donde transitaban haciendo dotes de sus voces, sus movimientos y sus habilidades para tocar sus instrumentos musicales.

Las fuertes emociones que transmitían las canciones eran acompañadas de imágenes en blanco y negro; y otras en cálido tonos tropicales, los cuales emanaban de las pantallas led.

Sensualidad y fuerza escénica

La sensualidad que Miguel Bosé tiene en sus canciones y que las acompaña con el ritmo de sus movimientos corporales han marcado su sello en estas cuatro décadas de carrera musical.

Así lo demostró al cantar y actuar según el mensaje de: “Sereno”, “Duende”, “Nena”, “Hojas secas”, “Súper Superman”, “Don Diablo”, “La chula” –canción que aquí también se conoció en su versión merengue-; “Estaré”, que da título a la gira, y que dedicó al amor que siente por sus cuatro hijos, a quienes les dijo “Yo siempre estaré donde siempre estuve; en su corazón”.

El repertorio incluyó los temas “Amiga”- dedicada a su sobrina Bimba que falleció en enero de este año; la cual cantó en la sobriedad de una silla. Continuó con “Como un lobo”, y “Siempre en mi mente”, en homenaje a Juan Gabriel; “Morena mía” –que dedicó a todas las mujeres morenas; “Gulliver”, “Bambú”, “Solo sí”, y “Creo en ti”, cuya versión en bachata cuenta con la participación de nuestro Juan Luis Guerra.
A las 11:15 de la noche, las luces se apagaron, pero el público le hizo regresar enunciando la famosa frase ¡otra, otra, otra! En esta segunda vuelta, cantó Hacer por hacer” y “Te Amaré”, y cerró con su éxito mundial “Amante bandido”, que selló con un beso en la boca de su guitarrista.