A la ambición le ha tocado cargar la cruz de la mala fama, es asociada a actitudes mezquinas y egoístas en las que el ser humano anhela a toda costa poder, dinero o reconocimiento sin importar qué deba hacer para alcanzarlo. Lo cierto es que no todo es malo, el ser ambicioso nos permite trazarnos metas y buscar la forma de alcanzarlas. En Boom FM hablamos de los grises de la ambición.
Se suele inculcar en la educación que la ambición es mala, su antónimo es la modestia y se enseña a los niños sean humildes y modestos como si la humildad significara ausencia de abundancia, o simplemente pobreza.
Un estudio de la Revista Poder, liderada por Josué Rincón (Sociólogo y Administrador de Negocios Internacionales) junto a varios líderes exitosos en el campo administrativo, aseguraron no estar de acuerdo con un artículo encontrado en Wikipedia que decía que la ambición dañaba al ser humano, como un sentimiento malo y perverso que podría surgir en nuestras mentes cuando buscamos querer más y que peor aún, que con este sentimiento dañábamos a los demás.
El problema radica en confundir la ambición con la avaricia o codicia, estas últimas relacionadas con esa connotación egoísta y mezquina, pero la sana ambición puede ser una virtud que nos ayude a superarnos y a prosperar en la vida.
La sana ambición se puede traducir como el deseo, que tiene una persona, de alcanzar unas metas concretas propuestas por ella misma, sustituyéndolas por otras más importantes conforme las va logrando. En su justa medida, la definimos como aspiraciones, superación continua y deseos de mejorar.
Existen diferentes tipos de ambiciones, algunas más nobles que otras. Conoce los tipos:
- Ambición noble. Existe el deseo de la superación constante por el mero hecho de la responsabilidad, de la satisfacción del trabajo bien hecho y de la obligación personal del esfuerzo continuo.
- Ambición generosa. Hay personas con una gran ambición en temas de ayuda a los demás, como pueden ser labores humanitarias. Son conscientes de las necesidades sociales y de la importancia de trabajar sin descanso para sensibilizar a la sociedad y para obtener medios, sobre todo económicos, con el fin de ayudar a países con grandes niveles de pobreza o dentro de nuestra sociedad, a aquellas personas que lo necesiten.
- Ambición desmedida. El problema de la ambición es que se puede convertir en una obsesión por lograr, por encima de todo, los objetivos propuestos, no disfrutando de lo que se consigue y sintiendo siempre insatisfacción y necesidad de lograr siempre más. Convirtiendo la propia vida en una lucha incesante.
- Ausencia de ambición. Esta ausencia la poseen aquellas personas conformistas que no desean cambios en su vida o que no hacen nada para que su vida cambie o mejore, justificando esta actitud en la necesidad de conformarse con lo que uno es o posee. Son personas sin objetivos, sin metas y sin aspiraciones en la vida, incluso algunas de ellas son personas con un cierto temor en la vida y con pensamientos tales como "más vale malo conocido que bueno por conocer".
- Ambición profesional: Tener el deseo de mejorar y prosperar en nuestra profesión es una virtud que nos ayuda a ser mejores profesionales. El problema surge cuando esta ambición nos ciega y somos capaces de todo para lograrlo, es el típico caso del "trepa en el trabajo" que son personas capaces de mentir, confundir o engañar con tal de lograr un ascenso o una mejora profesional. Normalmente las personas ambiciosas suelen alcanzar puestos de responsabilidad en las empresas.
Cualquiera que sea el tipo de ambición, lo cierto es que quienes son ambiciosas suelen alcanzar sus metas, la ambición funciona en ellas como un estímulo para alcanzar sus objetivos que pueden ser tanto familiares, sociales como profesionales o académicos. Suelen ser personas perseverantes, con un carácter fuerte y fuerza de voluntad. Con frecuencia, son arriesgadas y con ideas y metas claras.
Un buen ambicioso requiere de una gran causa que lo guíe a través de la adversidad, que le permita superar todo tipo de obstáculos y seguir con la frente en alto.
El afán de poder, de controlar, de disponer, de conseguir, de influir, es característico de personas ambiciosas que utilizan el poder para lograr sus metas. Es una cualidad que poseen todas las personas, como seres sociales que somos y dependientes de los demás. Y es que todos, en mayor o menor grado, influimos en algunas ocasiones sobre otros.
Un buen ambicioso tendrá siempre presente que en el alcanzar sus metas no debe herirse a nadie en el camino, brindando felicidad y bienestar a todo ser como sea posible.